Realmente, es difícil de
entender. Es difícil captar cómo es que el mundo libre no entiende lo que está
pasando en Gaza.
No esperamos que salgan a
elogiar a Israel por la forma en que respondió a los ataques con cohetes,
durante años, desde la Franja de Gaza hacia su población civil. No es que
pretendemos que gobernantes e intelectuales que se dicen preocupados por la paz
mundial, y muy especialmente por el pueblo palestino, elogien públicamente cada
paso de Israel.
Pero es tal el aporte que
están haciendo a la postura de Hamas, que resulta imposible ver la lógica que hay por detrás. A menos,
claro, que sea pura animosidad anti israelí, por no decir otras cosas peores.
Es que ya antes de
expirar el alto el fuego de 72 horas que había sido pactado para dar chance a
las conversaciones en El Cairo, hubo disparos desde Gaza. Hamas alega que no
fueron ellos. Otros dos grupos reivindicaron el lanzamiento de cohetes hacia Israel y detonó así las alarmas en el
sur del país. Claro está que cuando Hamas no quiere, no se dispara. Un misil fue interceptado en vuelo y los
otros impactaron en zonas descampadas.
Pensábamos que tendríamos
que cerrar esta edición con la incertidumbre acerca de qué pasaba con el alto
el fuego, que debía expirar a la medianoche del miércoles, hora local. Lamentablemente,
la respuesta acerca de si sería prolongado o no, llegó antes de tiempo.
Poco después de los
disparos efectuados algo más de dos horas antes de terminar el alto el fuego,
fuentes palestinas y egipcias afirmaron que Hamas está dispuesto a extenderlo
por otras 120 horas, cinco días. No conseguimos confirmación oficial de Israel.
De todos modos, antes de medianoche, nuevamente sirenas en varias localidades
del sur, indicando el disparo de cohetes desde Gaza hacia Israel. Egipto
confirmó que hay una nueva tregua, pero la confianza en el terreno, es mínima.
¿No entienden los duros
críticos de Israel, con quién está lidiando?
¿Qué más tiene que pasar
para que razonen?
¿Cómo pueden sentir
afinidad con una banda terrorista que
tiene presa a su propia población? Claro…dirán que no…que no es que apoyen
a Hamas, sino que tampoco apoyan a Israel.
Señores, se están
equivocando.
Al condenar a Israel tal
cual lo han hecho, al formar una comisión de investigación de la ONU convocada
para «investigar los crímenes de Israel», sin mencionar siquiera a
Hamas -con lo cual está claro que sus conclusiones están listas de antemano,
aún antes de empezar a trabajar- están dando un premio a Hamas.
Imaginamos a sus
enmascarados y líderes cobardes que pasan la guerra en un bunker,
destornillados de la risa cada vez que alguien publica un comunicado preocupado
por los civiles palestinos muertos. Es que son los civiles que Hamas quiere que
mueran. Y cuantos más, mejor. Les sirven a sus propósitos.
También la fundición en
la que siguen produciendo misiles M-75 de largo alcance, como los que
dispararon repetidamente hacia Tel Aviv, les sirve. La televisión Al Aksa de
Hamas la mostró orgullosamente afirmando que la filmación es del 7 de agosto y
que esta muestra que «a pesar de la agresión, el enemigo aún tiene lo que
esperar de los batallones Al Qassam». A Hamas le servirá para sus negros
propósitos..pero ¿a los civiles palestinos de Gaza? En absoluto. ¿Alguien cree
que la población civil de Gaza puede ganar algo si Hamas vuelve a disparar a
Tel Aviv y otras ciudades de Israel?
Señores, allí afuera, en
el mundo que habla de moral al condenar
a Israel… ¿hay alguien que se despierte antes de que Israel reaccione a los
nuevos disparos? ¿O están esperando el primer niño muerto en Gaza tras la
violación del alto el fuego, para abrir la boca?
Tenemos una sugerencia,
desde nuestro modesto rol periodístico: no gasten energía girando totalmente de
rumbo y pasando a defender públicamente a Israel… pero dediquen desde ahora la
mitad de la energía ya usada antes a condenar a Israel como el villano del
mundo, a advertir a Hamas. ¿Saben qué? No a condenarlo…sólo a
advertirle…Que el mundo no aceptará sus crímenes, que no se podrá abrir Gaza
si no hay certeza que Hamas no la sigue convirtiendo en un bastión terrorista,
que por cada camión con cemento que entre a Gaza para reconstruir, saldrá un
camión lleno de armamentos, cohetes y municiones, de lo que mucho que aún tiene
Hamas (una idea que no es nuestra sino de un columnista del portal israelí Ynet
que escribió al respecto días atrás).
Es sobre Hamas que el
mundo debe concentrar sus presiones. Que sea Hamas quien súbitamente tenga que
dar explicaciones a la ciudadanía palestina que gobierna y a la que no respeta.
Que explique por qué gastó millones y millones en armas y túneles terroristas,
en lugar de construir escuelas e invertir en su población.
La presión del mundo en
este sentido, es clave.
Hay que acorralar a
Hamas.
Por Israel.
Y por los palestinos.